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Cómo NO jugar con un bebé

27.06.2019

  • Bebés
Me pongo bastante nerviosa cuando veo a un adulto que juega bruscamente con un niño. Hoy pasaba por un parque y vi cómo un bebé muy chiquito era lanzado al aire. Este juego que parece inofensivo puede ser muy peligroso.
¿Por qué? Primero, porque siempre me ha parecido que genera inseguridad en el pequeño. Imagínate que tú seas así de chiquita y de pronto salgas disparada por el aire... ¡Qué fea sensación!, ¿verdad? Y también, porque los bebés cuando son muy chiquitos aún no pueden sostener bien su cabeza, y los movimientos bruscos pueden causarle un daño interno.
Los bebés desarrollan el control de su cabeza a partir de los 4 meses.  Y recién a los 6 meses los músculos del cuello se hacen más fuertes. Entonces, si juegas con él de esta manera antes de los 6 meses, los movimientos violentos harán que su cabeza rote de forma incontrolable y su cerebro se mueva dentro del cráneo, lo que le puede causar el síndrome del bebé agitado, que no es otra cosa que un traumatismo craneoencefálico. Tan grave como suena.

En realidad, lo mejor es que evitemos los juegos bruscos siempre. A veces nos olvidamos que los niños son frágiles y no medimos el peligro. Cualquier actividad como lanzarlos al aire implica algunos riesgos. Se pueden caer y golpearse, y esto puede causarles alguna lesión. Una pequeña caída puede provocar desde moretones hasta fracturas.  Y si caen en una superficie dura las lesiones pueden llegar a ser más severas debido a que el impacto es muy intenso.

Lo mejor es que tengas un poco de paciencia. Cuando menos lo esperes tu bebé ya habrá crecido lo suficiente y podrán saltar y correr juntos. 

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