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Congelar para no desperdiciar

26.06.2019

  • Tips
Esta mañana, una buena amiga a la que no veía hace mucho, me invitó a almorzar a su casa. Ella siempre fue muy ordenada, por lo que no me sorprendió que tuviera en el congelador todos los alimentos que necesitaba para cocinar, perfectamente cortados y almacenados.
Me contó que tiene la costumbre de congelar todo lo que necesita para el menú de 15 días, y así no pierde tiempo yendo a hacer las compras todos los días.

Así como a ella, congelar te simplificará la vida. Además, es una excelente manera de ahorrar tiempo y dinero. Puedes comprar alimentos al por mayor, congelarlos en porciones, y descongelar la cantidad que necesites cuando lo necesites. Algunos alimentos se pueden mantener en buenas condiciones durante mucho tiempo. Puedes congelar también la comida ya hecha. Lo que sobró del almuerzo o cena, por ejemplo. ¡Así no desperdiciarás nada!

Mi amiga me dio algunas recomendaciones:
  1. Es conveniente congelar los alimentos en pequeñas cantidades, y en cada paquete apuntar el contenido y la fecha de congelación, para tener todo bajo control.
  2. El proceso de descongelación varía según el alimento. Por lo general, lo más aconsejable es que los pongas a descongelar dentro del refrigerador, o sea, en la parte de abajo.
  3. Descongela únicamente la cantidad de alimento que vas a consumir, porque una vez descongelado no se puede volver a congelar.
  4. Nunca vuelvas a congelar una carne después de haberla descongelado. Puedes correr el riego de intoxicarte.
  5. Hay algunos alimentos que siempre se deben consumir frescos, pues pierden su sabor y consistencia al ser descongelados.
Alimentos que puedes congelar:
  • Vegetales: Seguro te ha pasado más de una vez que después de cocinar te ha sobrado un poco de algún vegetal, y de ahí se queda en el refrigerador durante tantos días que termina por malograrse. Para que no te vuelva a pasar, cuando sepas que no lo vas a usar pronto ¡congélalo!.  Puedes congelar espinaca, ají, arvejas, brócoli, zanahoria, cebolla y mucho más. En el caso de los ajíes y las cebollas, puedes picarlos o cortarlos en rodajas y guardarlos dentro de bolsas plásticas. Esto los mantendrá frescos y listos para usarlos en las recetas que quieras.
  • Carnes y mariscos: La mayoría de las carnes se pueden congelar. Pechugas de pollo o pavo, filetes de pescado, chuletas de cerdo, bifes, mariscos, jamón, etc. pueden mantenerse así de uno a seis meses. La frescura de la carne literalmente se queda congelada, así que cuanto más fresca sea al congelarla, más fresca será al descongelarla. Para que quede bien cocida, asegúrate de descongelarla bien antes de cocinar.


Alimentos que no deben congelarse:

  • Las frutas, verduras y vegetales en general contienen una gran cantidad de agua, y algunas, al congelarse, forman cristales de hielo muy grandes. Esto provoca la ruptura de sus paredes celulares y hace que al descongelarse pierdan su consistencia y sabor originales. Por ejemplo, las fresas, el melón y algunos frutos del bosque cambian de textura y se ablandan. Pasa lo mismo con la lechuga, los rabanitos, el apio y otros vegetales con un alto contenido de agua. Entonces, es preferible consumir estos alimentos frescos.
  • El pescado cocido nunca debe congelarse. Puedes hacerlo solo si lo envasas al vacío, porque si el empaque en el que lo guardas contiene aire, el pescado absorberá la humedad y se ablandará.
  • Los huevos pueden congelarse siempre y cuando estén sin cáscara. La clara del huevo es la parte que mejor responde a la congelación. Si preparas algún plato que solo necesite las yemas de los huevos, puedes congelar las claras para que otro día prepares otra cosa, merengue, por ejemplo.
  • Los productos lácteos como la crema y la mayonesa no se congelan bien debido a su alto contenido graso. Cuando se congelan, la grasa se separa del agua y esto altera su textura.
  • Cuando se congelan líquidos como caldos, sopas, purés, caldos, etc. y guisos, se separa el estado sólido de la parte líquida.  La parte con más grasa se va al fondo y se forma una masa solida. Cuando se descongelan, no siempre quedan con el mismo sabor.
  • Los pasteles pierden textura y consistencia en el proceso de descongelamiento. Su aroma y sabor cambian, por lo que es preferible consumirlos frescos o guardarlos en el refrigerador durante unos días, pero no en el congelador. 

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