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Consejos para conciliar familia y trabajo

15.07.2019

  • Pareja
A veces, nos agobiamos de solo pensar en todo lo que tenemos que hacer. Nuestras obligaciones en el trabajo, la casa y con la familia, parecen interminables y a veces no sabemos ni por dónde empezar.
Para que el estrés no nos domine, debemos evitar la sobrecarga de tareas. Aquí te dejo 6 recomendaciones que te ayudarán a conseguirlo:

1.- Planifica. Haz una lista que te permita ver qué tiempo necesitará cada tarea y en qué orden vas a hacerlas. Con un plan no te olvidarás de nada y hasta podrás hacer varias cosas a la vez. Por ejemplo, si tienes que preparar un informe para el trabajo y también lavar la ropa, puedes organizarte para que la lavadora haga su trabajo mientras tú haces el tuyo. 

2.- Prioriza tareas. Teniendo claro lo que tienes pendiente, podrás saber qué te demanda más esfuerzo y programarlo para el momento del día en el que tienes más energía. Algunas personas prefieren hacer el "trabajo pesado" al empezar el día y otras, al finalizar. Solo tú sabes qué funciona mejor para ti.

3.- Aprende a diferenciar entre las obligaciones, lo urgente y lo importante. Hay cosas que no puedes dejar de hacer, como llevar a los niños al colegio y cocinar. Hay cosas que son urgentes, como llevar al veterinario al perrito que está decaído o llamar al técnico para que arregle la refrigeradora, y hay cosas que son importantes pero que no pasa nada si no las haces inmediatamente, como llamar a la amiga que no ves hace tiempo o retomar la lectura de un libro. Al saber diferenciar las tareas podrás hacer un plan más realista. Lo ideal es que no dejes de hacer nada de lo que quieres hacer, y para eso hay un truco: planea tu día de acuerdo a tus obligaciones. Luego, programa las cosas urgentes y, por último, las importantes. Al tener todo claro puedes resolver varias cosas a la vez.

4.- Pide ayuda y delega. Seguro te pasa lo mismo que a mí. Las mujeres estamos acostumbradas a ser multitareas y casi nunca pedimos ayuda a nadie. Esto no tiene por qué ser así. Acostumbra a tus hijos a hacer algunas tareas de la casa y a sentirse felices por ello. Según la edad que tengan pueden lavar los platos, regar las plantas o sacar al perro a pasear. Esto les servirá para aprender a ser responsables. Además, trabajando en equipo terminarán más rápido lo que hay que hacer y tendrán tiempo de sobra para las cosas importantes.
Aquí te dejo algunas ideas:
5.- Olvídate de la perfección. No puedes hacerlo todo y menos hacerlo perfecto. Relájate e intenta que las tareas del día a día no te agobien. Si el almuerzo no te salió como lo planeaste, si la ropa cambió de color al lavarla, si rompiste los platos al ordenarlos, pues ¡no se acaba el mundo! Tómatelo con humor y sigue adelante.

6.- Elimina el sentimiento de culpa. Que algo no salga según lo planeado también es parte del plan. Si no logras cumplir con algún objetivo, lo puedes hacer al día siguiente. Si no puedes ir al cumpleaños de tu amiga porque estás demasiado cansada o si no le hiciste a tu hijo el postre que le prometiste, ¡no hay problema! No seas dura contigo misma y deja la autocrítica de lado. Ya encontrarás la manera y el momento de demostrarle a tu amiga y a tu hijo lo mucho que los quieres.

Y el mejor consejo que te puedo dar, es este: nunca dejes de lado lo importante. Pasar tiempo con la familia, llamar a un amigo para saber cómo está o invitar a almorzar a nuestros papás, son cosas que hacen que nuestra vida tenga sentido. Debemos darnos tiempo para esas actividades que nos alegran y llenan de energía.


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