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Diabetes: prevención y cuidados

27.06.2019

  • Salud
Según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de las personas que padecen diabetes, no lo saben. La buena noticia es que esta enfermedad se puede prevenir y controlar. Aquí te cuento cómo:
Cuando comemos, la glucosa de los alimentos ingresa en el torrente sanguíneo. La insulina (hormona producida por el páncreas) es la encargada de ayudarla a que ingrese a nuestras células y así obtengamos la energía que necesitamos. Cuando la glucosa no puede ingresar a las células, el nivel de azúcar en la sangre aumenta demasiado. Y cuando a una persona le sucede esto y no sigue un tratamiento, se enferma. 

Hay dos tipos de diabetes:

Diabetes tipo 1. Cuando el organismo no produce insulina. Este tipo de diabetes no se puede prevenir y puede ser hereditaria. Se presenta en la niñez o adolescencia y, para controlarla, los pacientes necesitan inyecciones de insulina toda su vida.

Diabetes tipo 2.  Se presenta cuando la insulina no trabaja como debería. Este tipo de diabetes es la más común, aparece por lo general en la vida adulta y sí se puede prevenir. 
Quienes tienen familiares en primer y segundo grado con esta enfermedad corren un riesgo mayor de sufrir diabetes. Otros factores de riesgo son una mala alimentación y el estilo de vida sedentario.

Según la Organización Mundial de la Salud, la diabetes es una enfermedad silenciosa y la mitad de las personas que la padecen, no lo saben.  La buena noticia es que se puede prevenir y, gracias al descubrimiento de la insulina, pasó de ser una enfermedad mortal a una enfermedad controlable. 

Ya sabemos que siempre es mejor prevenir, así que todos los años debemos realizarnos un chequeo para saber cómo está funcionando nuestro organismo. Y si tienes diabetes o el índice de azúcar en tu sangre está muy alto, esto es lo que recomiendan los expertos: 

- Mantente en tu peso. El exceso de peso hará más difícil que mantengas bajo control el nivel de azúcar en la sangre.
- Come bien. No se trata de hacer dieta sino de que aprendas a alimentarte correctamente. Incluye en tu menú diario alimentos nutritivos y saludables: frutas, verduras, carnes magras y otras fuentes de proteínas.
- Consume granos enteros y fibras. Ambos mantienen los niveles de azúcar en la sangre y reducen el riesgo de diabetes. 
- Evita el pan blanco y los cereales refinados. Durante el refinado los granos pierden fibra, vitaminas y minerales. Además, cuando los comemos producen una subida brusca en los niveles de glucosa en la sangre y, como si fuera poco, los digerimos más fácilmente, por lo que a las pocas horas de comerlos volvemos a tener hambre.
- Elige siempre lo integral. El arroz integral es más sano que el blanco porque libera la glucosa de forma más gradual. En cuanto a la pasta, la blanca está hecha de harina refinada y la integral está hecha de trigo integral, que tiene menos calorías y mayor valor nutricional.
- Elige alimentos de índice glucémico medio - bajo. El IG es un concepto que nos ayuda a clasificar los alimentos según su impacto sobre el nivel de glucosa en sangre después de consumirlos. En internet encontrarás mucha información, súper interesante, sobre esto.
- Come porciones pequeñas, 5 veces al día. Esto te ayudará acelerar tu metabolismo. Además, te mantendrá con energía y evitará que caigas en la tentación de los antojos. Ojo que se trata de aumentar las comidas, no las calorías. 
- Bebe abundante agua. A veces, confundimos sed con hambre y esto hace que comamos. El agua, además de hidratarte te ayuda a mantener el estado de saciedad.
- Restringe el consumo de comidas rápidas, procesadas y refrescos con azúcar. La comida enlatada y empaquetada contiene conservantes, azúcar añadido y grasas saturadas, que aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
- Revisa las etiquetas. Muchos productos "light" tienen una carga importante de conservantes y grasas trans que perjudican tu salud. Infórmate antes de consumirlos.
- Consume grasas saludables: aceite de oliva, palta, nueces, semillas... Hay muchas opciones, todas deliciosas.
- Consume la fruta entera. La fibra y vitaminas de la cáscara y la pulpa de las frutas se reducen cuando las licuas. Además, el jugo de fruta tiene más azúcar que la fruta entera.
- Intenta cocinar tú misma. Así, controlarás las cantidades de los alimentos y sabrás exactamente qué vas a consumir. Experimentando te darás cuenta de que hay muchos alimentos que puedes reemplazar por otros más saludables, sin variar demasiado la receta. 
- Consume vitamina C. Diversos estudios aseguran que la vitamina C ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- Haz ejercicio. Mantenerte activo te ayuda a mantener tu peso ideal y los niveles adecuados de azúcar. Elige una actividad que disfrutes. Si no te gusta la rutina, en lugar del gimnasio puedes hacer una caminata o salir en bicicleta, por ejemplo.
- Busca ayuda profesional. Si bajas mucho de peso sin razón aparente o, al contario, te cuesta mucho trabajo bajar de peso cuando haces dieta, probablemente tengas algún problema relacionado con la diabetes. También, si tienes alguno de estos síntomas: sed excesiva, hambre a toda hora, debilidad, somnolencia, visión borrosa, náuseas y/o vómitos. Lo mejor es ir donde un profesional de la salud para que te chequee y te oriente.

¡Cuida tu salud y la salud de los que más amas!

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