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La convivencia postparto

15.07.2019

  • Pareja
Sobrevivir como pareja después de haber tenido un bebé es una tarea que les toca a papá y mamá en conjunto. Permanecer juntos y más unidos que nunca es el verdadero reto postparto.

La llegada del bebé es un momento mágico y emocionante.  Pero, también, suele traer conflictos entre la pareja primeriza. Las malas noches que pasan al cuidado de su hijo y las preguntas que suelen hacerse sobre ello, como ¿Realmente estoy preparado para ser padre?, ¿Estaré haciendo lo correcto?, pueden generar mucho estrés.

Si a esto le sumamos los consejos (que no siempre son bienvenidos) y las anécdotas de personas que ya pasaron por eso,  tenemos como resultado unos padres agobiados que terminan desfogando su frustración con el otro. 

Aunque esto ya está cambiando, muchas veces los papás no se involucran demasiado en el cuidado del bebé, por miedo o porque "ellos son los que tienen que trabajar". Muchas veces esto genera que las mujeres se sientan un poco abandonadas por sus parejas y hasta terminen con la famosa "depresión postparto".


¿Qué hacer?
Lo principal es la comunicación. La pareja debe hablar abiertamente sobre sus sentimientos y preocupaciones. Recuerden que la crianza de un hijo es un gran trabajo en equipo. Además, es importante que se repartan las tareas. Que ambos sean igual de responsables y comprometidos hará que las cosas se vayan "acomodando" solas y poco a poco aprendan a disfrutar de esta nueva etapa.

Otra cosa muy importante es que cada uno debe tener tiempo para hacer lo que más le guste. Puede ser practicar algún deporte, disfrutar de un hobbie, ir al cine o teatro o pasar tiempo con los amigos. La pareja debe organizarse para que tanto mamá como papá descansen y liberen tensiones. No deben sentir culpa por eso, todo lo contrario. Eso los pondrá de buen ánimo y los hará sentirse apoyados. Y esto fortalecerá la relación y beneficiará tanto a la pareja como al bebé.

La pareja no debe olvidarse que es una pareja
Intenten, en la medida de las posibilidades, de seguir disfrutando de tiempo juntos a solas. ¡No importa la cantidad sino la calidad! Claro, probablemente ahora disfruten más de recostarse en el sillón a ver una buena película en vez de salir a comer a la calle, pero precisamente eso es lo que hace una familia: preocuparse por el otro, apoyarse en el otro y disfrutar de los pequeños grandes momentos.  

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