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Respire fácilmente

28.06.2019

  • Limpieza
En este artículo de The New York Times Syndicate, Martha Stewart nos cuenta cómo terminar con el polvo
BRILLE, Y MEJORE TAMBIÉN SU SALUD

Las comodidades de la vida moderna son muchas: habitaciones de temperatura controlada le mantienen caliente en el invierno y fresco en el verano, y las construcciones cuidadosamente ideadas pueden incluso protegerle de los vecinos ruidosos y las corrientes desagradables. "Las construcciones más recientes son más herméticas que las antiguas", dice Alan Barlis, un arquitecto ecologista basado en la Ciudad de Nueva York.

Pero hay un inconveniente. Una casa que excluye al mundo exterior también mantiene dentro las sustancias potencialmente perjudiciales, incluidos el polvo, la suciedad y el moho. Usted también tiene que lidiar con fragmentos microscópicos que son liberados cuando cocina o enciende una vela; los compuestos orgánicos volátiles (COV), que son despedidos por algunos detergentes y pinturas; y ciertos materiales en los muebles. Con el tiempo, estas cosas pueden irritar los ojos, la piel y las vías respiratorias, dice Neil Kao, un alergólogo en Greenville, Carolina del Sur. Algunos investigadores también sospechan que los COV pudieran ser un factor que contribuye a riesgos de cáncer más altos. Afortunadamente, expulsar estos elementos es más fácil de lo que suena cuando sea realizan estas pequeñas tareas diaria, semanal y estacionalmente.

TODOS LOS DÍAS:
Abra las ventanas. La forma más sencilla de mejorar el aire es permitir que entre desde el exterior, dice Barlis. Esto es importante cuando uno está secando ropa colgada, tomando un ducha, cocinando o limpiando; incluso en las cocinas y baños construidos con sistemas de ventilación que tienen salida directa al exterior. Si el suyo incluye solo ventiladores de recirculación, asegúrese de dejar abierta la ventana más cercana mientras están en funcionamiento. Talle los filtros y desengrase los mosquiteros cada seis meses.
Encienda un purificador de aire. Quizá valga la pena la inversión si le resulta problemático permitir que entre la brisa (si tiene alergias estacionales, por ejemplo). Este aparato se adapta al sistema de aire central y puede atrapar hasta 99 por ciento de las partículas grandes como el polen y la caspa. Busque uno clasificado MERV-13 o más alto. (MERV, que es la sigla en inglés de "valor reportado de eficiencia mínima", es una medida de la eficiencia de filtración.) Para quienes no tienen aire central, una unidad de filtración HEPA (sigla en inglés de aire particulado de alta eficiencia) independiente puede ser muy efectiva dentro de una habitación, aunque no en toda la casa. Coloque una donde pase la mayor parte del tiempo, ya sea su recámara o la sala de estar.

DOS VECES A LA SEMANA:
Patrulle en busca del polvo. Aunque las casas moderas construidas lejos o muy por encima de las calles transitadas pudieran necesitar una sacudida solo una vez a la semana, la suciedad se acumula más rápidamente en las estructuras más antiguas o aquellas con mala ventilación. Estas casas requieren ser desempolvadas más frecuentemente. Asegúrese de empapar su paño; el polvo y las moléculas del agua se enlazan convenientemente entre sí. Para las superficies de madera y las antigüedades, utilice un paño de microfibra. No olvide los alfeizares, los peldaños de la ducha y los estantes. Siempre empiece en lo alto y termine abajo, dice Sabrina Fierman de New York's Little Elves, una compañía neoyorquina de limpieza de interiores, para deshacerse de hasta la última mota. Otro consejo: adopte un estilo minimalista; las superficies libres de desorden se limpian más rápidamente.
Lave las toallas y tapetes.Séquelos tendidos al aire después de cada uso (cuando están húmedos, crían moho). Eche las toallas en la lavadora cada tres días; los tapetes cada seis. Evite aquellos con reversos de goma, que no soportan las lavadas. ¿Una alternativa sin complicaciones? Tapetes de toalla ligeros que se pueden meter en la lavadora.

SEMANALMENTE:
Tome un trapeador. "La forma más efectiva de limpiar el aire es limpiar el piso", dice Derrick A. Denis, vicepresidente de calidad ambiental en interiores en Clark Seif Clark, una firma consultora de Chandler, Arizona. Después de todo, la gravedad hace caer a las partículas, las cuales luego vuelven a subir con la más ligera contracorriente. Las escobas recogen las boronas, pero para controlar a las diminutas partículas que irritan su sistema respiratorio, pase el trapeador una vez a la semana. Para llegar a los sitios más estrechos sin esfuerzo, elija un trapeador con un mango articulado y telescópico y un paño o mechas removibles y lavables en lavadora.
Aspire en serio: Para las alfombras y tapicerías, use una aspiradora equipada con un filtro HEPA; esto garantiza que lo que absorba (al menos 99.97 por ciento de ello) no regrese al aire. Utilice los accesorios para los muebles, y el cepillo pequeño para la parte superior de los libros en sus estantes. Luego siga con los pisos. Las al fombras densas atrapan más polvo; y requieren varias pasadas con la máquina. Los tejidos más ligeros y los pisos desnudos facilitan más la tarea, así como elegir estantes cubiertos en vez de abiertos para su biblioteca.
Lave su ropa de cama. Atrapan las células cutáneas que se desprenden mientras duerme, así como el polvo y los ácaros que se alimentan de él. Estas plagas luego generan subproductos que pueden desencadenar alergias. Para deshacerse de ellas, lave las sábanas y las fundas de almohada con agua caliente. Use siempre ropa de cama lavable en lavadora. Tenga las almohadas extra en un armario, y minimice los cojines decorativos. Los ácaros aman las recámaras (y las camas) porque tienden a ser especialmente calientes y húmedas. Incluya un deshumidificador durante el verano, o recurra a su aire acondicionado: el aire frío es inherentemente seco.

CADA ESTACIÓN:
Lave sus almohadas. El polvo y los ácaros también aman los edredones. Afortunadamente, puede aniquilarlos en su lavadora (verifique la etiqueta de cuidados). Lave dos en cada carga para mantener el balance; una vez con el detergente (use líquido; los polvos pueden dejar residuos), y de nuevo sin él. Luego seque por centrifugado sin calor, con pelotas de tenis para mantenerlas esponjadas. Para reducir la tarea a dos veces por año, proteja las almohadas con fundas antiácaros.
Quite las cortinas de las ventanas. Las cortinas y telones son enormes recolectores de polvo, así que lávelos regularmente, siguiendo las instrucciones de cuidado. Los cortinajes personalizados, especialmente aquellos con detalles elaborados como pliegues, a menudo solo pueden lavarse en seco, incluso si están elaborados en un material típicamente flexible como el algodón. Aspírelos más bien. Para la limpieza más rápida, opte por las persianas; aquellas con texturas lisas atrapan menos polvo. Con un paño húmedo, puede restablecerlas a su gloria original; no se requiere mucho esfuerzo.

© 2018  Martha Stewart

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